jueves, 25 de marzo de 2010

Masturbar bellezas: AMÓRFOR de Salomón Valderrama. Por Róger Santibáñez / Poemas del autor

Salomón Valderrama, autor de Amórfor (Sol negro Editores, 2008)
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La aventura neo-barroca del joven poeta peruano Salomón Valderrama brilla por todo lo alto en su breve manojo de poemas titulado Amórfor. Heredero de una tradición cuya cima parece ser Martín Adán, nuestro autor la maneja con osadía y originalidad, ya que no es fácil inmiscuirse en formas clásicas como el soneto, o el cuasi-soneto para el caso que nos ocupa, ya que Valderrama no sólo cumple el mandato de los dos cuartetos & dos tercetos que ordena el canon, sino que –a veces- caprichosamente agrega un verso más a las dos estrofas finales del texto, cuando no se explaya en rimadas secuencias a su gusto particular. El resultado salta a la vista (y a la lectura).

Estamos ante un muy bien configurado universo verbal que despliega sus imágenes en torno a los eternos temas de la poesía. El amor y la muerte. La poesía y el arte y el arte de matarte. La belleza y la rosa, la rosa de la mente. Rosa de teoría –Adán dixit-. Dios, Buda y la religión (en el sentido refinado de religare). El sueño y la vigilia y por ahí Los ríos profundos de Arguedas, pero que aquí son ríos prohibidos como el majestuoso Urubamba por ejemplo.

Desde los primeros versos asistimos a una crítica del mundo real desde la posición de la poesía: Elevación, maldición que me contempla / Trastocar en frágiles economías para terminar reivindicando siempre la escritura por más proscrita que ella esté en esta sociedad: Lacra o impura loca del estilo. Por eso la crítica social puede tornarse –a su modo- política: Almorzar belleza incomida y desterrada y levantar una alambicada estructura de lenguaje que pueda defendernos y enfrentarse a la gran ofensa de la realidad: Amental, correr por poesías negativas. / Utópica, tamérica, denti encarcelado; / Etolizar televisor: Color endiosado. / Dolotor del mar grisente de cosas vivas. Como puede notarse, Valderrama se muestra diestro en recoger la maestría barroca y nos la devuelve a través de su propio tono renovada, fresca como una lechuga, fusionando (cual música-barrio) a Manco, Tomás Moro y al Humano (así con H mayúscula).

Pero la impronta vanguardista de esta poesía no se queda allí (Hasta soneto no hereditario no viviera) sino que avanza por intrincadas búsquedas, como la de un cierto nuevo idioma en que están escritos el poema dedicado a Chrystian Zegarra y algunos epígrafes o versos sueltos, suerte de español trastocado que se aproxima al trobar clus o a un lúdico galaico-rimense y que se nos presenta con su respectiva traducción, salvo error u omisión.

Panca dulce esta nueva poesía de Salomón Valderrama está lista para ser degustada en bares donde no se hable de literatura. O como él dice en un terceto: Y mejor, aún, pensar atacar mujer, noche / Disfrutar en las laderas puta, como coche / Cargar ataúd, Cielo, de virgen alumbrada. Porque de acuerdo a lo que ya sabemos desde la época de la tríada fundadora de la poesía moderna –Baudelaire, Rimbaud, Mallarme- escribir es como afirma Valderrama masturbar bellezas. Cierto, pero qué belleza!.

26 de diciembre de 2007, en el Estado Jardín, escuchando Memory almost full, de Paul.
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Poemas de Valderrama en Amórfor

Refracción
De aburrido, aun monja te desvisto:
Regatas del Sur, invencible, practico...

Elevación, maldición que me contempla
Trastocar en frágiles economías:
Masturbar bellezas, pulular poesías...
Latido, deslatido, el que me templa

Firmar, fechar muerte... oh libre perdición.
Inventar sensualidad, besar, derrotar...
Alucinaciones contar hasta matar.
Juez del arte dormirte, ajena ilusión

Como mártir del dolo... oh cosa amada.
Color, motor de la mente; quitar arte.
Oh muerte sola... vivirte y matarte
Rosa, ¡oh hermosa descorazonada!

Asentada... mirar al viajar, copular
Lacra o impura loca del estilo
Ante la no luz... de boca me destilo:
Todo prohibir para encontrar y volar...

Poeta
Debí correr no Cielo entero:
Oro de amor, loco, obrero
Invisible en Mundo, aparecido
En Sur que me deshiela...

Cuando nací morí primero,
Cuando morí viví un segundo.
Primero y no un segundo viví:
Animal, poeta puro.

Músico del futuro frío...
Iluminado, inclemente crío.
Pintor, escultor lúgubre de río:
Manumisor de Sonido.

Reinar escándalo, Comedia,
Disipar belleza que transtorna.
Vivir: Tocar a la que se transforma.
Constante e irredenta.

Crepitaciones te consumen
Poema, laberinto de ciego.
Poesía: Lumen que penetra himen.
Enigma del supere ego...

Reaalidaades dee laa meente: Corazón azul

Ma loz ne us onumel dol Ceulo
Lo bruse vergun us lo ospeda qoa ma elvodu o llero
Emur enstuntos qoa an ul mor mu antourru
Purqoa locher ne duba
Purqoa meror us puci
Rozur pure morucar ul proceuImur pure vavorlu tude
Ameguner qoa saompru hubro en cumoanzu
Osu per dacesoun darmur can tudis mas coses ruletuves
Ma ospesu ma porru ma cutre a ma mintaño...

Mi luz no es animal del Cielo
La brisa virgen es la espada que me olvida y llora
Amor instantes que en el mar me entierro
Porque luchar no debo
Porque morir es poco
Rezar para merecer el precio
Amar para vivirlo todo
Imaginar que siempre habrá un comienzo
Así por decisión dormir con todas mis cosas relativas
Mi esposa mi perro mi cetro y mi montaña…
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Unigénito
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
Francisco de Quevedo y Villegas

Crío mío, el dado, malcriado, malherido.
Frontal de la cúspide llorada, de estío
Imperdido, en la moneda, tesoro mío.
Astillado, imán, como Dios, el preferido.

Desdibujado por lo perdido, por pecado;
Recaudador nulo de belleza asustada.
Ajeno asir, ceremonial, poesía hurtada
En la montaña, tino, del dios malhumorado.

Y mejor, aún, pensar atacar mujer, noche,
Disfrutar en las laderas puta, como coche
Cargar ataúd, Cielo, de virgen alumbrada.

Y ser Fin, el único, el mismo de repisa,
De vital literatura: Hijo de alambrada.
Hijo, el temido, Dios, que no va ni a su misa.

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