lunes, 19 de abril de 2010

"Alcohol y literatura seguirán unidos de diversas formas". ALCOHOL Y LITERATURA: Las Musas Sedientas. Por la Universidad de Chile

ALCOHOL Y LITERATURA: Las Musas Sedientas

Universidad de Chile
Departamento de Pregrado
Cursos de Formación General


La relación fructífera entre alcohol y literatura, la que ha producido textos literarios de incuestionable calidad, es más bien nueva en términos históricos, pese a que ambos caminan de la mano desde Homero y la Biblia. Los primeros acercamientos realmente productivos e interesantes entre ambas áreas se dan en el siglo XIX, de la mano de autores como Baudelaire, Swinburne, Verlaine, o Thomas de Quincey (con sus Confesiones de un Comedor Inglés de Opio, 1821, más científicas que literarias, pero de vital importancia en esta materia) -y por supuesto, los maestros rusos como Dostoyevski y sus contemporáneos-, quienes veían en el alcohol –y, por extensión, en las drogas- una manera de expandir el horizonte creativo del autor, derribando los límites impuestos por la razón y entregándole una libertad creativa aún sin explorar y probablemente, muy fructífera. Para ellos, la creatividad florecía por completo cuando las constricciones que inhibían la vida diaria eran barridas por el efecto del alcohol, abriendo las ventanas del alma.

Pese a esto, la mayor influencia que el alcohol tendrá en la literatura, no será principalmente en Europa, ya que ahí nunca se llegará a dar de la forma como lo hizo en los Estados Unidos, país al cual los propios europeos se referían como la “República Alcohólica.”

Desde la misma fundación de las 13 colonias, el alcohol y su excesivo consumo fue una materia de preocupación para muchos de sus habitantes más conservadores, a tal punto que, como se sabe, a comienzos del siglo XX se prohibió durante un largo periodo, como una forma de evitar la bebida entre la población y como respuesta a la presión que la gran cantidad de grupos “pro-temperancia” (surgidos en el siglo inmediatamente anterior) venían ejerciendo hace más o menos cincuenta años.

Pese a estos esfuerzos, el alcohol se quedó para siempre “en la sangre” de los escritores norteamericanos. Como muestra, un botón: de sus 7 premios Nóbel, 5 de ellos eran alcohólicos (Sinclair Lewis, Eugene O’neill, Wiliam Faulkner, Ernest Hemingway y John Steinbeck) Otros autores, sin embargo, continuaron demostrando el hecho de que, aparentemente, el alcoholismo era la enfermedad de los escritores americanos; entre ellos conocidos escritores como: Jack London, F. S. Fitzgerald, Hart Crane, Thomas Wolfe, Dashiell Hammett, Djuna Barnes, Tennessee Williams, Carson McCullers, John Cheever, Truman Capote, Raymond Carver, Robert Lowell, etc.. La mayoría de ellos siempre creyendo, sinceramente, que la forma correcta de acercarse a las “musas” era bebiendo constantemente.

Aún cuando usualmente alcohol y drogas son un tema tabú y han sido ilegales a través del tiempo de diversas formas, las substancias adictivas sin embargo, son centrales en la cultura y la sociedad norteamericana, con lo que desde sus inicios establecen una de las ambigüedades más antiguas de ésta, en tanto las tabernas así como las iglesias, fueron pilares gemelos de la vida en comunidad de la América del siglo XVIII.

Alrededor de la década de 1820, por ejemplo, se comenzaron a publicar una serie de novelas conocidas como “ficción de temperancia”, la mayoría de ellas, con muy poco o ningún mérito literario, creadas exclusivamente para diseminar propaganda acerca de los males del alcohol en el hombre y para invitar a los bebedores a unirse a los diferentes grupos anti-alcohol que ya comenzaban a existir. (The American Temperance Union, por ejemplo). Estas historias seguían convenciones o formulas bastantes reconocibles. En general, trataban acerca de un joven inexperimentado que era seducido por la “corrupta y atractiva vida del bebedor”, o de un padre miserable que destruía a su familia física y económicamente. En la mayoría de ellas, también, el primer sorbo de licor conducía inexorablemente a la pobreza y a la muerte (en contraste con las concepciones del siglo XX acerca del alcohol, en el cual se le considera como una enfermedad, las historias de temperancia veían la ebriedad como un signo de debilidad moral y al bebedor como a un sujeto con una moral defectuosa).

La preocupación de estos grupos era justificada ya que se estima que, alrededor de 1830, el promedio de los americanos consumían el equivalente a más de 4 galones de alcohol absoluto por año (más o menos 15 litros), y las bebidas alcohólicas eran servidas, virtualmente en todos los eventos sociales de la época.

La ficción de temperancia, pese a sus poco méritos literarios, contribuyó, sin embargo, al “florecimiento” literario conocido como “Renacimiento Americano” (American Renaissance) que no es otra cosa, que la llegada del romanticismo europeo a América, en forma tardía.

De esta forma, durante estos años, se pueden distinguir mas o menos 4 tipos de discursos presentes en las lecturas de la población, relacionados con los estados de temperancia (según David Reynolds en “Black Cats and Delirium Tremens”):

1) EL DISCURSO CONVENCIONAL, donde la “literatura” presentaba exposiciones o ejemplos directos y didácticos contra el beber, enfatizando las recompensas de la virtud más que los brutales resultados del vicio. Desarrollado en periódicos y novelas de la década de 1820, arraigados fuertemente en las zonas con presencia evangélica, declinó hacia 1830 y especialmente en 1840.
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2) LA TEMPERANCIA OSCURA: íntimamente ligado al movimiento de los Washingtonians –uno de los grupos anti-alcohol de la época-, su mensaje estaba vertido en historias sensacionalistas y recreativas acerca de los horrores de la bebida, teniendo en los <> una de sus imágenes preferidas y casi obligatorias a la hora de escribir una novela. Además, ponía énfasis en el comportamiento patológico y en las enfermedades psicológicas asociadas al alcoholismo en la época.
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3) EL MODO IRÓNICO: aparecido como corolario del discurso anterior, ponía énfasis en las supuestas virtudes de los reformadores pro-temperancia, cuyo doble discurso los sorprendía envueltos en derroches contrarios a la moral de la época o el libertinaje a escondidas.
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4) LA RECONSTRUCCION TRASCENDENTALISTA DE LA TEMPERANCIA: de la mano de Thoreau, Whitman, y Emily Dickinson, entre otros, aunque no públicamente, este discurso consistía en imágenes que contenían versiones afirmativas o individuales del alcohol, por medio del cual, se exponían las fallas o ironías de los “reformistas” ya mencionados, pero que pretendían redirigir la temperancia, asociándola con cosas positivas como la vida racional y las revelaciones de la belleza de la naturaleza.

Es en este contexto en donde aparecen algunas obras con un real mérito literario, entra las cuales están “El gato Negro” y “El Barril del amontillado” de Edgar Allan Poe, algunos sketches escritos por Nathaniel Hawthorne (“A Rill from a Town Pump”) y referencias en obras tan importantes como Moby Dick o los poemas de Emily Dickinson (entre ellos, sus poemas 132, 214, 230, 490, 726, 818, 1628, 1645); siendo claro que todos los grandes escritores de la época, fueron de una u otra manera, influenciados por los movimientos pro-temperancia y por encima de todo, por los diversos tipos y diversas evoluciones que tuvieron sus diferentes discursos.

Edgar Allan Poe, por ejemplo, utiliza los recursos de la temperancia oscura como una manera de indagar mentes criminales. Para Herman Melville, los discursos irónicos y oscuros eran paradigmas culturales útiles mediante los cuales se sumergió en la duplicidad y en la ambigüedad humana. Hawthorne, exploró las paradojas al interior de la temperancia oscura y del modo irónico. Emerson, Thoreau, y Whitman se movieron más allá de lo que veían en los reformistas pro-temperancia hacia una redefinición de ésta, por medio de la imaginación, introduciendo un proceso de transformación literaria que E. Dickinson también usó.

Con el auge y la decadencia de los the Washingtonian Meetings (entre los años 1840 y 1850, aproximadamente), en los cuales, el principal problema existente eran los dobles discursos de sus oradores (la sobriedad era promovida por personajes que bebían tanto o más que aquellos a quienes señalaban como ebrios), la respuesta por parte de los intelectuales ponía especial énfasis en las raíces de la nación: el hecho de que tanto la revolución americana como la Declaración de la Independencia se habían hecho para asegurar la libertad de elegir, establecía a los movimientos de temperancia como conflictivos con la identidad fundacional americana.

De esta manera, la ficción de temperancia “evolucionó” al presentar versiones paralelas de esclavitud y también, al comenzar a utilizar el discurso sensacionalista de los diferentes movimientos de la época, para atraer la atención de sus (incautos) lectores. Así, por ejemplo, para los abolicionistas, la esclavitud de los afro americanos era metafóricamente paralela a la esclavitud del borracho con su botella. Para las feministas, la injusticia del hombre para con la mujer era usualmente representada con la imagen de la mujer oprimida y brutalizada por un marido ebrio del cual ella no podía escapar debido a las dificultades legales de un divorcio.

Sin embargo, al manipular populares imágenes del discurso pro-temperancia e infundirles originalidad, los grandes escritores del “Renacimiento Americano” transformaron el entusiasmo popular, que ya se había vuelto muy problemático en los años posteriores a 1850, creando una abundante fuente literaria que mejoraría con el tiempo.

EL SIGLO XX:
La influencia del alcohol en la literatura y en la sociedad continuó creciendo y alimentando a Estados Unidos hasta comienzos del siglo XX, en donde encontrará lo que probablemente fue su máxima expresión, con la llamada “Generación Perdida” (the Lost Generation, 1909-1921), la que más tarde también se conoció como la “Generación Húmeda o Mojada” (the Wet Generation).

La prohibición de comercializar alcohol que se impuso durante estos años en el país tuvo, sin lugar a dudas, el efecto contrario al deseado, simplemente por el hecho de que al convertirse en algo ilícito, el beber tomó un importancia singular que significaba desafiar a la Prohibición transformándose en un signo de solidaridad con la naciente resistencia de la generación, en contra del “Puritanismo,” aún preponderante. La particular reverencia que se sentía por las bebidas fuertes se debía al hecho de que se consideraba al alcohol tanto como un símbolo de una causa sagrada como el derecho propio al placer.

Autores como William Faulkner, Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemigway, por medio de, entre otras cosas, su éxito comercial, hicieron que la influencia de esta generación sobre la cultura americana fuera fundamental e indeleble. Las ideas y actitudes “modernas” de sus personajes, hicieron que el “beber mucho” fuera un signo de estilo, lo que creó una asociación entre lo moderno y el alcohol en el inconsciente colectivo. Ellos crearon una literatura que se definió como “la retórica auténtica del verdadero borracho, sus oscuridades e ironías, su tristeza universal, el último llamado del desastre rompiéndose extáticamente sobre un paisaje falleciente.” Sin embargo, más allá de estos conceptos, el alcohol en la vida de estos escritores jugó un papel muy poco placentero y, peor aún, minó progresivamente la calidad de sus obras, muy al contrario de lo que el mito en torno a ellos y su afición por el alcohol, se encargaría de preservar.

Para Faulkner (1897-1962), por ejemplo, la “civilización comienza con la destilación.” Sus obras escritas con posterioridad al año 1942 no alcanza nunca la calidad existente en sus primeras obras entre las cuales están: Soldiers Pay (1926), Sartoris (1929), El Sonido y la Furia (1929), Mientras Agonizo (1930), Santuario (1931), Luz de Agosto (1932), Pylon (1935), Absolom, Absolom! (1936) y Las Palmeras Salvajes (1939). Al escribir Absolom, Absolom!, por ejemplo, Faulkner bebía 2 ó 3 tragos antes de cenar, incluso llegando a 4 ó 5 cada unos cuanto meses, para luego, una o dos noches después, retomar su vieja costumbre de tomar un “trago al despertar” y luego seguir bebiendo durante la mañana, durante la tarde, durante la noche, perdiendo el control y terminando en una clínica de recuperación (en su peor época, bebía alrededor de 23 martinis diarios). Usando su conocimiento-de-primera-mano acerca del alcohol, escribió bastante poco sobre grandes bebedores, prefiriendo, en cambio, instalar al lector dentro de la mente del ebrio. A medida que el alcohol fue tomando el control de su cuerpo, Faulkner fue perdiendo su capacidad de reproducir el estilo que lo había hecho ser admirado por el público de la época, y sus obras no pudieron nunca recuperar el vigor y las imágenes de sus primeros años.

Francis Scott Fitzgerald (1853-1940), por su parte, más allá de su estilo literario, ofreció a sus lectores algo completamente nuevo en la década de 1920: jóvenes mujeres que fumaban cigarrillos, bebían cocktails y se permitían a si mismas ser besadas por muchos muchachos. Sus principales obras, antes de que el alcohol le haga imposible distinguir una buena historia de una mala, son This Side of Paradise (1920), The Beatiful and the Damned (1922) y el Grant Gatzby (1925). En The Beatiful and the Damned, su héroe, Anthony Parch, se convierte en alcohólico, debido a “su deseo de mantener la vieja ilusión de que la verdad y la belleza están de alguna manera unidas.”. Durante estas décadas (1920-1930) el beber grandes cantidades era reconocido por muchos como una señal inequívoca de dedicación al arte lo que reforzaba la expresión “buenos escritores son escritores bebedores” (good writers are drinking writers). Sin embargo, Fitzgerald había estado muriendo como escritor desde el año 1933 (tuvo 2 internaciones en el hospital ese año, 2 en 1934 y 4 entre 1935 y 1936), el mismo tipo de declive literario que sufrió Faulkner después de 1942. (Entre 1935 y 1936, Fitzgerald bebía entre 20 y 30 botellas de cerveza para poder continuar escribiendo, con lo que obviamente, había perdido cualquier capacidad de auto crítica en torno a sus creaciones).

Ernest Hemingway (1899-1961), mucho más resistente al alcohol que estos últimos, también terminó por arruinar su calidad literaria aún cuando, habiendo reconocido el efecto que éste tenía en su literatura, decidió abandonarlo, sin que volviera a recuperar su fuerza y estilo que lo habían consagrado. Sus mejores obras, escritas antes de los 40 años son: Men Without Women, (1927), Adiós a las Armas (1929), Muerte en la Tarde (1932), Winner Take Nothing (1933), Green Hills of Africa (1936), Tener y no Tener (1937) y Por quién Doblan las Campanas (1940). Él creía que beber era una habilidad que debía aprenderse, que tenía algo de gracia social, y que si uno era incapaz de hacerlo bien, no debía hacerlo. The Sun Also Rises, por ejemplo, era para Hemingway “un libro sobre algunos borrachos” y todos los capítulos de Paris era una Fiesta están regados de algún tipo de alcohol (la bebida, se puede decir, es el tema oculto del libro). Sin embargo, a comienzos de 1940 su salud comenzó a declinar ostensiblemente, lo que se refleja en sus insufribles obras posteriores como Islas en el Golfo (1970) o la “llorona” El Viejo y el Mar (1952) que, entre otras cosas, le hizo merecedor al premio Nóbel de 1953.

A partir de la década de 1940, lo que se conoció como “narrativa-de-recuperación”, que había comenzado con la publicación de The Lost Weekend por Charles Jackson (1944), sobrexcederá largamente la “narrativa-modernista-de-ebriedad.” En ésta novela, Jackson traía a colación sus propias experiencias como alcohólico así como también, la nueva forma de comprender este paradigma, ahora como una “enfermedad” más que como una señal del “temperamento moderno.”

Sin embargo la manera de acercarse al alcohol y a las drogas volverá a cambiar. A partir de Octubre de 1955, recuperarán la idea original de utilizarlas como forma de expandir la conciencia, retomando su concepción originaria: alcohol y las drogas, eran ahora, canales con los que también podía llegarse al conocimiento de las cosas. En esa fecha, en San Francisco, Allen Ginsberg leerá por primera vez Howl (Aullido) dando a luz a uno de los movimientos más magnéticos en la literatura norteamericana, el movimiento beat. Jack Kerouac, otro de los pilares del movimiento y que por supuesto estaba ebrio, describe este momento en Los vagabundos del Dharma. Entre sus miembros, Kerouac bebía y Neal Cassidy también. Todos fumaban marihuana o se volaban con benzedrina. W. Burroughs se inyectaba heroína. Mezclaban alcohol, drogas y cigarrillos. Salvo Burroughs, que desarrollará su propia teoría acerca de las drogas, el resto de ellos no quieren hacer experimentos con ellas, sino que con ellos mismos. La diferencia con sus “antecesores” románticos será el hecho de que para ellos, el beber no tiene valor en sí mismo, no tiene un sentido de mancomunión ni les interesa como hecho en sí. Toman lo que necesitan y lo que encuentran porque deben escribir y vivir, no porque deban describir lo que viven. Los beats no escribirán sobre las drogas. Se drogan, escriben y punto. Kerouac escribe los versos de Mexico City Blues fumando marihuana y tomando morfina, pero ello no se manifiesta mayormente en sus versos. Tristessa, la historia de su amor por una prostituta drogada, refleja el efecto de los cócteles cargados de bourbon y morfina, pero sólo como escenario de fondode su narración, al igual que en Los Subterráneos: para ellos, el alcohol y las drogas son Gasolina para la vida, gasolina para la escritura.

Con el tiempo, después, vendrán nombres como Charles Bukowski, que es mucho mejor bebedor que escritor o Raymond Carver, mucho mejor escritor que bebedor, tanto así, que es uno de los pocos que logra salir del alcoholismo, en sus últimos días, sin que el alcohol deje su huella indeleble en sus textos.

Sin embargo, la relación entre alcohol y la literatura no solo se limita a Estados Unidos ya que existen otros nombres que ahogaron su escritura en vasos de alcohol. Por ejemplo, está la figura de Malcolm Lowry (1909-1957, inglés), quien retrata de una manera lírica, objetiva e intensa las miserias y desdichas del alcoholismo, en la medida en que, para él, la literatura no era sino un espejo que le devolvía su propio reflejo. Es el paradigma del bebedor destruido por ser hombre y del hombre destruido por ser bebedor. Bajo el Volcán (1947), su obra maestra, es el resultado de su larga experiencia como borracho. También están sus poemas “Las Cantinas”, aparecidos póstumamente. Fue Lowry quien escribió: “Nuestro ideal de vida contiene una taberna”.

O el propio Dylan Thomas, que desde joven (17 años) cogió el hábito que lo llevaría a la muerte. Bebía muchísimo, como buen galés, para evitar el aburrimiento y la rutina que le perseguía como mal endémico; como se puede ver en “Un Sábado Caliente” de Retrato del Artista Cachorro. Sin embargo, D. Thomas siempre escribió sobrio y su relación con el alcohol no pasa por la literatura, sino que por su relación que tenía con la muerte, por medio de éste. Murió de una crisis etílica, por supuesto, después de ingerir 18 whiskys.

Como se puede ver, el mito del escritor alcohólico, ebrio de tanto vino como de “malditismo”, lo inventaron (y reinventan) aquellos que no distinguen una botella de un libro y para quienes beber supone de antemano, un aval de belleza, poesía y noche.

A partir de estas figuras, alcohol y literatura seguirán unidos de diversas formas, pero por sobre todo y a modo de conclusión, entregándonos disímiles obras literarias en cuanto a calidad.

EROCÉNTRICA, POESÍA INCONSECUENTE de Rocío Santillana en librerías

Estimados amigos, amigas y colegas
EROCÉNTRICA poesía inconsecuente
se encuentra ya en algún rinconcito (espero que visible)
de la Librería El Virrey de San Isidro y Lima.

Un saludo y gracias.

sábado, 17 de abril de 2010

ASOCIACIÓN CULTURAL TALLER DE ARTE POPULAR "LLAMPALLEC". Programa de actividades e invitación

Estimados amigos:
Alcanzamos a ustedes el programa del festejo de nuestro 25 Aniversario LLAMPALLEC, estan todos ustedes invitados.

La historia de Llampallec está documentada a través de:

:: Resúmenes de Fotos, Videos, creación y producción literario musical, muchos de ellos registrados en INDECOPI como aporte a la cultura lambayecana y nacional.
:: Etapas por quinquenios que muestran no solo el arte popular, sino el compromiso social con nuestro pueblo con el cual nos tocó vivir honrosamente.
:: La formación artística de niños muchos de ellos -hoy- son jóvenes, otros padres de familia y nuestros elencos artísticos permiten realizar un trabajo a mediano y largo plazo, esta fidelidad nos permite estar VIGENTES difundiendo el arte lambayecano. A esto se suma mas de 1200 talleristas egresados muchos de ellos en actividad artística en diferentes partes del país y del mundo.
:: Nuestro aporte en el rescate y difusión de danzas lambayecanas en estado de extinción y otros de nueva creación como la Danza Mochica Danza de la Soga, es el producto de nuestro trabajo de investigación.
:: La inversión económica para la capacitación y entrenamiento permanente de nuestros integrantes para la mejora continua y, ofrecer conciertos pagados, ha permitido a Llampallec autofinanciar su sostenimiento en la etapa de los dos últimos años.

La experiencia de los fundadores de Llampallec son compartidas con los jóvenes líderes; junto a ellos seguimos estudiando y aprendiendo porque asumimos nuevos retos y objetivos artísticos con nuestro Lambayeque.

Así mismo, la Conferencia IDEAS SOBRE EL ARTE CONTEMPORANEO DE LAMBAYEQUE, tocará los temas de PROYECTO PARA LA UNIVERSIDAD y el TRABAJO de la ACTAP LLAMPALLEC a cargo del Compositor José Manuel LLancari Olivera (Conservatorio Nacional de Música del Perú) que abrirá puntos de partida del quehacer artístico.

Junto a las innumerables presentaciones artísticas que desarrollamos permanentemente, estan ya invitados a nuestro gran Concierto FIESTA a llevarse a cabo en Julio 2010.

Esperamos poder compartir con ustedes gratos momentos y, estar siempre unidos en la formación y defensa de nuestra identidad cultural lambayecana y nacional. Llampallec junto a sus amigos invitados compartirá momentos de confraternidad en la fiesta de Aniversario hasta el amanecer del 1 Mayo.

Los esperamos

Rosario Olivera de Llancari
Presidenta
Asociación Cultural Taller de Arte Popular LLAMPALLEC
Videos Youtube: buscar en tapllampallec
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VOCES, Revista Cultural de Lima. Presentación de la edición Nº 40 por aniversario


VOCES: PRESENTACIÓN DE LA EDICIÓN Nº 40
POR DÉCIMO ANIVERSARIO
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Comentarios: Jorge Berríos, Marita Troiano y Ernesto Ráez
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Lunes 19 de abril / 7:30 p.m.
Auditorio ICPNA Miraflores (Av. Angamos Oeste 120)
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Vino de honor
Agradecemos su asistencia.

lunes, 12 de abril de 2010

César Vallejo: Concepción y lenguaje. Por Ricardo Musse Carrasco

Los demás poetas hablan, Vallejo relincha.
Manuel del Cabral.

Vallejo ensaya una poesía del cuerpo: Busca situarse en un espacio donde el goce y el dolor se muestren en toda su oscilante realidad. Propicia que sintamos el “cuerpo como ajeno y más cuerpo-cuerpo que jamás”. Su poesía: “Magma verbal que arroja lo mejor y lo peor del cuerpo humano como excrecencias estomacales, sexuales, sudoríparas, linfáticas y salivales”. Vallejo reivindica el cuerpo, suscita una poesía de éste y la materia integrados dentro de una visión humanista y humanizadora de la existencia. “Vallejo no quiere que las palabras atenúen –dulcifiquen o espiritualicen- el contacto con la realidad material, con la verdad primaria de nuestra existencia biológica y social”.

Vallejo busca angustiosamente “tener un cuerpo propio que a la vez sea el cuerpo de todos. Su poesía es la versión conceptual del desorden social, los estallidos, los huaycos existenciales que aún no desaparecen. Es la poesía de la catástrofe y de la fragmentación en la que nos hallamos inmersos todos cada día”.Es la protesta al rojo vivo y cubierta de sangre y heces”.

El verbo poético de Vallejo se presenta “como la revelación progresiva de una intuición fundamental que se va (…) precisando a medida que se crea la lengua propia del (…) poeta. Su visión poética “reposa en la intuición ontológica de una ausencia esencial que afecta (…) el corazón del hombre. El sentimiento de una (separación) entre el hombre existente y la razón de su existencia es generador de angustia (…) y se traduce en dos grandes movimientos opuestos: Tiempo-(vida)-multiplicidad/ eternidad-(muerte)-unidad. En medio, desgarrado, está el hombre inocente-culpable”.

En César Vallejo no se podrá leer nunca “un discurso que se parece a otros discursos”. Demiurgo de un lenguaje propio, logra piezas de un profundo dramatismo. Su peculiaridad versística es consecuencia de su compulsiva búsqueda de la verdad humana que “continuamente se le escapa, dejándole entre las manos ráfagas de instantes, frases que pese a su aparente sinsentido logran remover y expresar una dimensión de la existencia previa a toda denominación coherente”. Su lenguaje atesora solecismo: “Alteración semántica de los vocablos envejecidos que han ido acumulando (…) a sus espaldas una carga inmemorial de oxidación histórica”. Lenguaje que nos alcanza “con su invisible y multiforme potencia de significaciones… Lenguaje sin recovecos adjetivales, que elimina todo pleonasmo retórico y que quiebra en ocasiones la corrección sintáctica para suprimir alguna redundancia tradicional y congénita y alcanzar un giro más diáfano y escueto”.

Vallejo “forja formas a cada paso y cada una es la versión directa, original e insustituible de sus diversas emociones…”. La poesía para Vallejo es “inmersión en una nueva sensibilidad hecha con el corazón antes que con el cerebro o la voluntad”.
Búsqueda de la sonoridad expresiva, trasuntar un temblor interno, eso es –en esencia- el lenguaje vallejiano. Su acento personalísimo fructificó una poesía andina y universal. En consecuencia, su lenguaje ostentó siempre una entraña romántica. Fue un lenguaje siempre en elaboración en su afán de capturar lo existente en toda complejidad.

El lenguaje vallejiano figura tonalidades formales muy singulares: Organización rítmica y irregulares composiciones estróficas, diafanidad metafórica, uso de vocablos antipoéticos y llaneza de imágenes, tendencia al lenguaje conversacional y límbico y la utilización significativa de la diagramación, las onomatopeyas y la puntuación. Todo esto subordinado “según las necesidades expresivas y no según esquemas regulares, imitados mecánicamente, descollando la sujeción a un ritmo dialéctico…”.

Vallejo en su búsqueda de un lenguaje personal fraguó dos lenguajes poéticos: El de “Trilce” y el de los “Poemas humanos”. Trilce suponía un lenguaje ruptural, una especie de declaración de soberanía para generar el hallazgo de la “costa aún sin mar”: Una etapa previa a la del lenguaje aspirado. En cambio, “Poemas humanos” y, sobre todo, “España, aparta de mí este cáliz”, implica la conquista del lenguaje al que tendía toda la visión vallejiana, la propuesta madura de su nueva visión: Estética, psicológica, ética, lógica y antropológica.

Finalmente, el lenguaje vallejiano logra “su mayor proyección planetaria y una densidad fónica, rítmica, semántica y cultural llevando a puntos culminantes la visión de la existencia”.


Nota: He construido esta discursiva apropiándome de aseveraciones de Pablo Guevara Miraval, Ricardo González Vígil, Américo Ferrari y Antenor Orrego. Lo mío es sólo exiguamente estructurador.

"Aquí se debe exhibir la pluma de José Asunción Silva... y la botella de todos!". ESCRITORES Y ALCOHOLES. Por José Luis Díaz-Granados

Por José Luis Díaz-Granados

Parece que al fin los biógrafos de Shakespeare han terminado por ponerse de acuerdo en que el poeta murió a causa de una intoxicación etílica a la temprana edad de 51 años. Aquel 23 de abril de 1616 —por coincidencia, el mismo día, mes y año en que moría Cervantes—, los vecinos comentaban que durante la noche anterior el autor de Romeo y Julieta "había bebido demasiado vino".

El que un autor literario haya sido de manera predominante consumidor de vegetales, de café o de drogas heroicas puede constituir algo sencillamente anecdótico: Balzac bebía 50 tazas de café negro al día (o mejor, durante la madrugada) y sólo así se sentía estimulado para escribir. George Bernard Shaw sólo comía vegetales sin haber probado jamás la carne ni el alcohol. Y la mayoría de los novelistas del movimiento "beatnik" probaron la marihuana, la cocaína y el LSD. Pero que un escritor sea (o haya sido) un dipsómano impenitente parece ser casi un ritual paralelo al de su amor por las palabras.

No existe una razón lógica para creerlo. Incluso alcohólicos tan reconocidos como Hemingway, Karen Blixen o John Steinbeck aconsejaban no escribir jamás bajo los efectos etílicos. Sin embargo, no son pocos los textos y los libros en los que especialistas han intentado hallarle una explicación racional a esta extraña relación entre la creación literaria y la adicción al alcohol.

Precisamente Hemingway —quien en La Habana hizo famosos los eslogan: "Mi mojito en La Bodeguita; mi daiquiri en El Floridita"—, podía beber en un sólo día buenos tragos de vodka, ron y vino, al tiempo que ponderaba las "virtudes medicinales de la ginebra".

Un día, escribiendo en un café de París sintió sed. "Pedí un ron Saint James —recordó en sus memorias—. Con aquel frío me supo a gloria, y seguí escribiendo, sintiéndome muy bien y sintiendo que el buen ron de la Martinica me calentaba el cuerpo y el espíritu".

William Faulkner —quien al igual que el noruego Knut Hamsum recibió el Premio Nobel de manos del rey de Suecia en lamentable estado de embriaguez—, afirmaba que para escribir sólo se necesitaba un sitio acogedor, una mesa con una resma de papel, lápices y una botella de whisky. "¿Bourbon?, le preguntó el periodista refiriéndose al ron ordinario de Nueva Orleáns. No, respondió el novelista, no soy tan melindroso".

Las borracheras de James Joyce eran tan famosas en su exilio continental que no hay cronista de la "Generación Perdida" que no las registre. Su pobre mujer, Nora Barnacle, lidiaba con paciencia aquellas rascas de vino electrizante de Trieste, o del "Fendant de Sion" de Zurich, que según Joyce sabía a "mineral metálico". Según José María Valverde, "el alcohol y las reiteradas infecciones dentarias comenzaron a dañar los ojos de Joyce".

Zelda, la conflictiva mujer de Francis Scott Fitzgerald, sentía celos de la literatura. Apenas el autor de El Gran Gatsby se sentaba a escribir algunos párrafos de su nueva novela, ella lo arrastraba a una nueva borrachera hasta que él perdía el conocimiento luego de pelear y hacer las paces. Al otro día, trataba de curar la resaca sudando alcohol en largas caminatas con Hemingway para luego volver a intentar nuevos párrafos frente a su máquina.

Beodo hasta el "Delirium tremens" fue el desdichado y fascinante Edgar Alan Poe, al igual que Paul Verlaine, borracho feroz que casi mata con arma de fuego a su madre viuda, a su esposa y a su luciferino compañero Arthur Rimbaud. Pero el colmo del descaro lo llevó a cabo Truman Capote, el impecable narrador de A sangre fría, cuando ante 75 millones de televidentes declaró tartamudeando por la embriaguez: "soy marica, borracho y chismoso. Pero soy un genio".

El genial poeta galés Dylan Thomas, después de haber asombrado al mundo literario anglosajón con su Retrato del artista cachorro, realizó cuatro giras triunfales por los Estados Unidos, al término de las cuales murió luego de haber ingerido alcohol sin parar durante un mes. Tenía 39 años.

Un novelista olvidado, Halldor Kiljan Laxness, autor de Las campanas de Islandia, respondió a la pregunta de los reporteros acerca de lo que pensaba hacer con la fortuna obtenida con el Premio Nobel de Literatura en 1955: "Me la voy a beber". Lo que sin duda hizo, al igual que sus antecesores en el galardón: Sir Winston Churchill, dipsómano archiconocido, los ya citados Faulkner y Hemingway, el existencialista sueco Pär Lagerkvist y el controvertido André Gide.

El poeta colombiano León de Greiff, célebre por su cotidiana tertulia literaria del Café "Automático" de Bogotá, con Jorge Zalamea, Arturo Camacho Ramírez, Juan Lozano y Lozano, Jorge Artel y Luis Vidales, entre otros, celebró en sus versos las delicias extrañas del kirsh, el korn, el vodka, el aguardiente, el cogñac, la chicha y el mezcal. Pero también decía: "Bebamos en las cráteras de oro / que modeló el cincel benvenutino, / champán bullente y bullicioso vino".

Y no son pocos los poemas de De Greiff y de muchos otros poetas en los cuales se evoca al gran idólatra del vino Omar Khayyam, quien a su vez exaltó los dones y frutos de la bebida como símbolos de alegría vital y de optimismo.

En fin, la lista de los escritores-dipsómanos sería interminable y agotadora —Rulfo bebiendo pulque en las tiendas del D.F.; Miguel Ángel Asturias rescatado del guaro por una bella argentina; Onetti repleto de whisky mientras garrapateaba noticias en una agencia de prensa, "y el indio Darío borracho"—, pero haría válida la afirmación del poeta Juan Manuel Roca cuando se estaba proyectando la Casa de Poesía Silva en Bogotá:

—Aquí se debe exhibir la pluma de José Asunción Silva, la estilográfica de Guillermo Valencia, la pipa de León de Greiff, la máquina de escribir de Aurelio Arturo, el cacho de marihuana de Barba-Jacob y la botella de todos!



José Luis Díaz-Granados (Santa Marta - Colombia 1946), poeta, novelista y periodista cultural. Su novela Las puertas del infierno (1985), fue finalista del Premio Rómulo Gallegos. Su poesía se halla reunida en un volumen titulado La fiesta perpetua. Obra poética, 1962-2002 (2003).

domingo, 11 de abril de 2010

InfoLectura y Poesía de Miércoles presenta: HOMENAJE A NUESTRO HERMANO MAYOR CÉSAR VALLEJO por el poeta Carlos Baldwin

Amigos y amigas:

Este miércoles 14 de abril, en la 20ª fecha de POESÍA DE MIÉRCOLES rendiremos homenaje al vate universal CÉSAR VALLEJO.
El encargado de este homenaje es el flamantemente galardonado con el Premio Copé de Plata Internacional en Poesía, CARLOS BALDWIN DEL CASTILLO.

¡Los esperamos!

sábado, 10 de abril de 2010

Nueva publicación en Cascahuesos Editores: CORTOMETRAJE de Yuri Vásquez, Premio Copé de Cuento 1994

Nota de prensa de Cascahuesos Editores

Nos complacemos en informarles que, tras un paciente seguimiento, hemos conseguido extraer de la prolífica obra inédita del escritor arequipeño Yuri Vásquez el primer volumen de cuentos Cortometraje, el mismo que será lanzado al mercado en las siguientes semanas con el propósito de ponerlo en consideración del gran público lector.

Yuri Vásquez nació en Arequipa en 1963. Es abogado de profesión y se desempeña como abogado liberal e independiente, así como asesor legal en la esfera de la Empresa privada. Tiene, además, estudios de Maestría en la especialidad de Derecho Penal. Es uno de los más importantes animadores de la narrativa arequipeña de los 90, destacándose por su gran proyección literaria al haber obtenido el primer lugar en la Bienal de Cuento del premio COPÉ de 1994 con el cuento “Cuando las últimas luces se hayan apagado”, y haber sido recientemente finalista en la II Bienal de Novela «Premio COPÉ Internacional 2009» con su libro El niño de la tempestad. También ha obtenido el Primer lugar en el III Concurso Nacional de Cuento con “La vida detrás de un Biombo” (1993), y el Tercer lugar en el IV Concurso Nacional de Cuento con “Blues en la noche” (1994), ambos organizados por la Municipalidad Distrital de Paucarpata en Arequipa.

Cuenta con una abundante obra inédita, conformada por los libros de cuentos Los imaginados, Témpanos y Kamikazes y las novelas Subterráneos, Los últimos dioses del opio, Abel y la mujer desnuda, y La inmensidad, la misma que se encuentra en pleno proceso de preparación. Ha recibido palabras elogiosas en estudios críticos de la nueva narrativa peruana por parte del prestigioso crítico literario Ricardo González Vigil. Y no obstante, su renuente actitud a publicar, debido al apoyo y por recomendación de los pocos que conocen su obra, todos estos libros se publicarán próximamente.

«YURI VÁSQUEZ es la clase de escritor que no se conforma con la frase cumplidora. Por alguna razón, está condenado a buscar la expresión plena, aquella que no se resume en la oración ni en el párrafo ni en el texto mismo, pues se trata de una búsqueda más ilusoria que fáctica y, por su intrincado derrotero, destila más contrariedad que satisfacción. […] La violencia, el sexo y el poder, que en el fondo tienen la misma materia viscosa en Cortometraje, cobran particulares brillos en cada uno de los catorce cuentos, obligando a que el carácter realista, insólito, fantástico o metaficcional de uno u otro pase a un rotundo segundo plano. Quienes esperábamos este libro no nos queda sino celebrar su aparición», ha dicho, entre otras cosas, JOSÉ DONAYRE HOEFKEN, respecto a este primer texto.

Cortometraje será presentado en las próximas semanas: el día 25 en la ciudad de Lima y el 30 en Arequipa.

En Perú 21: “He sufrido mucho, pero no me arrepiento de lo hecho”. Entrevista a Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique. Una vida de novela (Aguilar) es un libro que celebra los 70 años de Bryce y resume la trayectoria literaria y vital de un hombre que vive exageradamente. En esta entrevista nos habla de sus escritores preferidos, de sus padres, de sus amigos y de sus mujeres.
Autor: Gonzalo Pajares Cruzado


Escribir mi nueva novela ha sido un pajazo. Le faltarán unas cien páginas. Debo dejarla reposar, la escribí durante los últimos tres meses, y poquito más y la acababa. Es una historia que tengo en mi cabeza desde que escribí Un mundo para Julius. Su teoría es la siguiente: en el Perú, en América y en el mundo, las más grandes fortunas –claro, las peruanas son enanas, no hemos salido ni en el Forbes latinoamericano, tenemos unos ricos de pacotilla– no duran sino tres generaciones: el que la hace, el que la consolida y el que la derrocha. El último ejemplo conocido es el de la familia Prado”. Así se inicia nuestra conversación sin censura con Alfredo Bryce. Estamos en su 'palomar’, un bello estudio que copió –hasta en los muebles, las ventanas y el color de las paredes– de un palacio italiano. Duró cinco horas y terminó con cinco vodka tonics en nuestros cuerpos.

Usted se caracteriza por sus personajes entrañables –Julius, Martín Romaña, Manongo Sterne, Felipe Carrillo–. ¿Quién lo es esta vez?
El abuelo, el que crea la fortuna. Una vez que la hace, y ya viudo, se dedica a la parranda, a juguetear con la vida y a fregar al hijo. Y vive más de cien años, o sea que jode bastante (risas). Es más, muere en una orgía, celebrando sus 101 años y escandalizando a sus hijos.

¿Controló su materia narrativa?
Mis otras novelas estallaban, se iban por las ramas. Esta no. No tengo sino 300 páginas, y con cien más estará terminada. Pero han sido las novelas más largas las que más han gustado.

Quizás porque son como usted: desmesurado, exagerado, y el irse por las ramas les da sentido a las experiencias de sus personajes, tal y como hacía su admirado Stendhal...
Stendhal está detrás de mucho de lo que he escrito. Es uno de los autores que más me fascina, a él vuelvo siempre, sobre todo a La cartuja de Parma, tanto así que, aunque a usted le parezca por esto un cojudo a la vela, cuando la terminé de leer la puse sobre una mesa y empecé a aplaudirla (risas).

Stendhal creó una Italia. Chus Visor dice que usted escribió, en París, historias bien peruanas, pero ambientadas en Francia…
Uno peruaniza todo lo que toca. Vayamos al monstruo, al grande, al poeta Vallejo, que más peruano no podía ser. Cuando tocamos a Vallejo, nos muerde. Es el autor peruano que más releo. De repente estoy escribiendo, me he quedado perdido, me paro, leo un poema de Vallejo y sigo escribiendo. Me siento, con él, muy en el Perú.

¿Qué más le da Vallejo?
Siento que es un poeta que solo los peruanos sabemos leer bien. Qué le pueden interesar a un extranjero versos como: “Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)” (risas). Esto solo a los peruanos nos puede conmover. Nadie se ha reído de Vallejo; a lo sumo lo han encontrado incomprensible (risas). Vallejo era un dandy, un hombre súper alegre, con amigos muy ricos, un súper Don Juan, andaba enamorando a todas las chicas de Montparnasse y siempre era novio de alguna panadera para que le diera el primer baguette de la mañana. O sea que comía caliente y a su hora (risas). Lo del Vallejo triste es un mito. Él tuvo dificultades en París, pero, ¡quién no las ha tenido!, y daba consejos para ser un dandy: “No bajen del metro hasta que esté bien parado, porque se gastan los zapatos con el roce de la pista. No se sienten mucho porque sale un brillo en el fundillo (risas)”. Una vez me quedé en una casa que había sido de magnates y me dijeron: “¿Desea quedarse en la habitación de Vallejo o de Neruda?”. Viejo, yo rechacé la oferta porque vaya a saber uno si esas camas estaban desinfectadas: Vallejo tenía tisis, tenía de todo (risas).

¿Quién influenció más su vocación?
Mi madre. Ella fue mi salvadora. Mi padre se opuso profundamente. Tuve muchos problemas con él, pero yo lo quería y entendía: solo tuvo tres hijos hombres, el mayor era un minusválido; el segundo, un gran criollo que no trabajaba, que terminó la primaria con las justas, y yo. Jamás me iba a enfrentar con él. El creía que los hombres venían con su carrera bajo el brazo. Cuando me fui a Europa, mi padre creía que era por un año o dos y que volvería a mi vida 'normal’. Pero quien me consiguió la beca para Europa y luchó contra mi padre fue mi madre. En París recibí una carta bellísima de mi padre, quien era el hombre más parco del mundo. Allí me decía: “Entendí, querido hijo, que eres un hombre distinto a mí. Eres tú mi mejor hijo, sigue tu camino, sigue para adelante”. Al poco tiempo murió.

¿Cuánto de ficción hay en sus relatos sobre el real Alfredo Bryce?
Eso no lo sé. En mi vida, la realidad y la ficción están confundidas. Y esto nos pasa a todos los escritores. Hay realistas como Vargas Llosa, que no inventa nada. Otros, como García Márquez, que todo lo inventan. El Gabo es el más grande mentiroso de la Tierra.

La mamá de Gabo dijo que Vargas Llosa era más mentiroso que su hijo…
La vieja defendió mal a su hijo. Por decir que Mario no tenía palabra, terminó echándole una flor a Vargas Llosa.

¿Usted también es un mentiroso?
También (risas). Mentiroso era yo desde chico. Recuerde que soy hijo de Arnaldo Alvarado, el corredor de autos. Cuando mis compañeros se enteraron de que no lo era sintieron pena, pues la historia era entretenidísima (risas).

¿Se arrepiente de su vida exagerada?
He pegado patinazos, he sufrido mucho, pero no me arrepiento porque todas las personas que he querido allí están, a mi lado, las sigo viendo. Incluso a mi amor prohibido en Francia…

Una noble, cuya familia lo trataba de miserable...
Exacto. Yo trataba de probarles que acá era 'hijo de’ y me decían: “Váyase a la mierda” (risas).

Pero fue correspondido…
Muy correspondido… hasta hoy. Pegué capotazos y clavé la espada (risas).
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Fuente: Perú 21

viernes, 9 de abril de 2010

Exposición pictórica del 09 de Abril al 09 de Mayo: Yorqui Llacxaguanga Ramírez en la Galería de Exposiciones del Museo Bruning de Lambayeque

INVITACION

El Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque, identificado con el Arte Contemporáneo, tiene el agrado de invitar a usted a la Exposición Pictórica Idilios de mi paleta del artista ecuatoriano Yorqui Llacxaguanga Ramírez, que se realizará desde el día Viernes 09 de abril al 09 de mayo en la Galería de Exposiciones de este museo nacional.

Agradecemos anticipadamente su gentil asistencia a este acto cultural.

Atentamente.

Arqlº Carlos Wester La Torre
Director
Museo Arqueológico Nacional Brüning
Lambayeque – Perú

REVISTA INTERNACIONAL REMOLINOS Edición N° 43 Abril - Mayo de 2010. Guerra de soportes: físico vs. virtual. Director y editor: Paolo Astorga

REVISTA LITERARIA REMOLINOS Nº 43

Saludos, estimados lectores de la Revista digital de creación literaria
Remolinos (ISSN: 1997-3489). Le informamos que acabamos de editar el número 43 de nuestra revista correspondiente a los meses de Abril - Mayo de 2010, la cual contiene la más selecta expresión literaria y cultural de autores de diferentes partes del mundo.

Agradeceríamos eternamente que distribuya esta información a todos los que desee conveniente.
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EDITORIAL

GUERRA DE SOPORTES: FÍSICO VS. VIRTUAL
¿Qué hay de malo en publicar un poema o un cuento en una revista digital de creación literaria como ésta? Mucho. Hay riesgos como el que nos cierren de la noche a la mañana el blog o la página web (véase el caso Yahoo Geocities), que gente inescrupulosa robe la contraseña y destruya la página, hay riesgo de que se “plagie” el texto publicado, de que algunas personas piensen que no es “lo mismo” leer desde una pantalla que leer desde una página impresa, peligro latente de que los errores ortográficos y el spam literario inunden las revistas, peligro mil veces peligro de que el papel sea reemplazado por el USB; así pues, hay mucho de malo en esta selva de ceros y unos.

Pero tengamos calma. No todos publican sus textos en la web, no todos creen en este soporte. No todos se aventuran a ser leídos, a ser, en algunos casos, masivamente leídos. Y es que para eso sirve una revista, no solo para ser el soporte, el cartel, el muro informativo sobre la actividad cultural de una época, sino también ser enlace, puente directo, territorio solidario y comunicativo de la sensibilidad, de la creación misma de la palabra hecha literatura. No se trata de imponer un medio sobre otro, se trata de compartir espacios, abrir caminos y oportunidades a todos los que deseen producir literatura ya sea desde el más re-conocido, hasta el ignoto que por primera vez será leído por algún incauto apasionado. Y cómo no van a existir revistas digitales, si las que hay en físico son tan escasas como lectores en poesía. Y cómo no van a existir revistas digitales de literatura, si muchas veces el texto de tal autor es inaccesible, si tal o cual artículo no lo podemos encontrar en ninguna biblioteca dado que las revistas físicas por su limitación en el espacio o de tiraje, apenas contribuye a crearnos una idea deficiente de la gran cantidad de militantes de la palabra y la creación literaria y cultural.

Es cierto. Uno se siente privilegiado de ser publicado en papel impreso, se siente semidiós si lo leen y dios completo si lo comentan. Pero el que se atreve a publicar en una revista digital como ésta, puede ser leído por más gente, difundido de manera más rápida, más accesible, sin tantas trabas editoriales o burocráticas.

Sentimos la brecha entre lo físico y lo virtual, no solo por el soporte (clásico- nuevo), sino también por la idea de portabilidad (recordemos que no es lo “mismo” leer desde un computador que desde un libro o revista en físico). Pero no debemos dejar de un lado la innovación: Existen ahora libros en formato digital para celulares, ¿Quizá Remolinos para celulares, muy pronto?

El hecho es que no hay formato infalible, los dos son un complemento entre sí, sino preguntemos a cualquier autor contemporáneo: ¿Tiene Ud. un blog, una cuenta de Facebook, o una web personal? Obviamente las respuestas en su mayoría serán afirmativas y en algunos casos hasta apasionadas como “primero un post, luego existo”. Ojo, debemos separar la paja, la gran paja, del trigo. No todo lo que está publicado en las revistas literarias digitales es bueno o fiable (!), existe mucha cosa sin importancia, sin embargo esto último comentado es subjetivo al lector, pues al fin y al cabo es él (Pequeño dios del anonimato) quien decide qué leer y que no leer. Yo por mi parte y sin andamiajes o máscaras, debo confesar que una revista vale por lo que es, por su intención, su perseverancia, su locura creativa, su buena onda, su desquiciado compromiso con el trabajo y la difusión al mundo de buena literatura a pesar de los desmanes.

Paolo Astorga
Editor de la Revista Literaria Remolinos
Blogs: http://sinllegaraloinvisible.blogspot.com

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Revista Remolinos


PUBLICADOS EN ESTE NÚMERO

POESÍA
Arturo Accio
Ingrid Chicote
Marco Antonio Valencia Calle
Carlos Ramírez Vuelvas
A. Giovanni Collazos Carrasco
Argenis Díaz
Héctor F. Ranea Sandoval
Luis Calama Rodríguez
Juan Carlos Rivera Quintana
Francisco Jesús Muñoz Soler
Johnny Barbieri
Ana Ema Llanos Bravo
Remisson Aniceto
Cromwell Castillo Cabrejos

NARRATIVA
Antonio Mora Vélez
Pedro Sevylla de Juana
Salvador Moreno Valencia
Magda Lago Russo
Raúl Barrozo
Yolanda Arroyo Pizarro
Elsy Santillán Flor
Gaspar Jover Polo
Ángel Castaño Guzmán
Yurimia Boscán

CRÍTICA LITERARIA
Lydda Franco Farías: Una poesía donde la razón esclarece la irreverencia, y la transparencia incita la valentía y la ironía
Por: María Cristina Solaeche Galera
Nuestra esquiva memoria de Don Luis de Góngora
Por: Gustavo Rubén Giorgi
Juana de Ibarbourou Juana de América
Por: Magda Lago Russo
Novela negra, novela rosa y poesía de color
Por: Joaquín Robles Zabala

ARTÍCULOS
Un señor que miraba raro y bello
Por: Alejandro José López Cáceres
Valores y contravalores en la literatura
Por: Nicolás Hidrogo Navarro
Sobre El Árbol de los libres a propósito de la situación actual de Chile
Por: Daniel Rojas Pachas

ENTREVISTAS
Entrevista a Miguel Canta Sifuentes
Entrevista a Carlos Rubio Albet

RESEÑAS
Erocéntrica
de Rocío Santillana
Poemas encontrados
de Roger García Clavo
Lo que siempre está allí
de Marcelino Menéndez Gonzáles
Alma: Cuando un corazón emigra
de Roy Dávatoc
Canciones de cuna para un hombre y una ciudad de Antonio Sajid
de Antonio Sajid
Detritos
de Wilver Moreno Tineo

jueves, 8 de abril de 2010

Solidaridad con el joven poeta y dibujante David Orlando del Águila

SOLIDARIDAD CON EL JOVEN POETA DAVID ORLANDO DEL ÁGUILA

Estimados amigos:
El poeta y dibujante tarapotino David Orlando del Águila, quien vino a la capital del Perú en busca de mejores condiciones de trabajo, se encuentra pasando por una grave crisis económica, incluso, inmerso en una difícil situación (sin un lugar dónde dormir).Por esta razón, ponemos en conocimiento a los amigos poetas, escritores, performers y demás artistas a que se unan y se solidaricen con él.

CUALQUIER AYUDA SERÁ BIENVENIDA
Correo: elefonte@hotmail.com

En nombre de la poesía, la literatura, y el arte en general, les estamos muy agradecidos.
Fraternalmente,
poetas y narradores:

- César Pineda Quilca
- Roger García Clavo
- Eduardo Borjas
- Raúl Heraud
- Paolo Astorga
- Julio Paredes Vásquez
- Charly Martínez Toledo
- Zoila Capristán
- Roy Davatoc
- Favio Álvarez Ojeda
- Anahí Vásquez de Velasco Z.
- Julio Carmona
- Mary Soto
- Jorge Luis Roncal (Grupo Editorial Arteidea)
- Gremio de Escritores del Perú
- Grupo Literario Signos (Lambayeque)
- Conglomerado Cultural (Lambayeque)

miércoles, 7 de abril de 2010

EDUCACIÓN: ¿Cómo no preocuparnos por los reales problemas que hoy enfrenta la educación peruana? Por Jesús Paiba Samamé

Jesús Paiba Samamé*

El Calendario Cívico Escolar, señala el 01 de abril de todos los años como el “Día de la Educación”; sin embargo, esta fecha pasa desapercibida no sólo en las entidades educativas públicas y privadas de nuestro país, sino también a nivel de las autoridades ministeriales, regionales y locales del sector educativo.

Por otro lado, a una década de celebrar el Bicentenario de nuestra Independencia (1821 – 2021), no cabe la menor duda que el sistema educativo peruano no ha satisfecho las más importantes necesidades históricas del Perú, por causa de la mediocridad de los gobernantes que tuvieron responsabilidad directa con la educación peruana a los largo de estos casi 200 años de vida republicana.

Por ello, considero que si los peruanos de hoy no tomamos conciencia de la importancia que tiene la educación para el presente y el futuro de nuestro país; entonces, habremos fracasado una vez más en la edificación de una nación justa y con equidad para todos y serán las futuras generaciones quienes demanden una vez más nuestro incumplimiento moral para con nuestro país.

En ese sentido, esta es una fecha por demás significativa, que nos invita a reflexionar sobre la educación que le estamos ofreciendo hoy a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes del Perú, sobre todo en aquellos sectores sociales históricamente olvidados y excluidos.

¿Cómo no preocuparnos por los reales problemas que hoy enfrenta la educación peruana?
::
Las innegables brechas de la cobertura y equidad educativa. Tenemos un déficit de cobertura del 27% que se ubica en tres áreas críticas: educación inicial, secundaria rural y personas con discapacidad. A ello se añade el problema del analfabetismo con una tasa del 12,1% (2 millones 87 mil peruanos no saben leer y escribir).

:: A nivel de infraestructura educativa existen en total 41,000 locales educativos públicos. De ellos, sólo la mitad está en buenas condiciones. Hay 5,517 locales en estado de colapso estructural y constituyen una seria amenaza a la vida de 650.000 estudiantes.

:: En cuanto a la calidad de los aprendizajes, las evaluaciones internacionales como PISA (2001), corroboró el bajo nivel de comprensión lectora que presenta el alumno peruano. De los 43 países participantes en la prueba, Perú fue el único país donde más de la mitad de sus estudiantes, cerca del 54%, se ubicó en el nivel más bajo de la escala establecida. Curiosamente a la fecha no se ha hecho público los resultados que obtuvo el Perú en la evaluación PISA 2009.

:: Es necesario prever un nuevo incremento salarial para el magisterio estancado desde el 2006 y que responda a la meritocracia y no a afiliaciones políticas.

:: El presupuesto para el sector educación sigue siendo uno de los más bajos en Latinoamérica, destinándose sólo un 3.8% del PBI (Fuente MED, 2004). A ello hay que sumarle que uno de los problemas más álgidos que afronta la sociedad peruana es la corrupción convirtiéndose en el más acérrimo enemigo del desarrollo del país y esto es evidente también en el terreno educativo, tanto a nivel de formación básica como superior.

:: Sólo si asumimos como nación una actitud crítica frente a la problemática educativa y aportamos desde nuestra función en la mejora de la calidad de la educación, entonces abrigaremos la esperanza de un Perú que crece y desarrolla.


*Educador lambayecano

Recital poético DIÁLOGOS Y RAÍCES. Presentación de los poetas Lucy Martínez y Arnaldo Azcuña Niño de Guzmán

Día: 08 de abril / Hora: 7:00 p.m.

Salón "27 de Setiembre" (Malecón de la Reserva 535 - Miraflores)

Agradecemos su asistencia.

09 de abril: Grupos literarios LETRA EN LLAMAS y AEDOSMIL en Recital Poético

Este viernes 9 de abril, mes de la poesía,
a las 8:00 p.m. en el Bar Yacana (Jirón de la Unión 892 /segundo piso. Lima centro).

Grupo literario cantuteño LETRA EN LLAMAS

José Jiménez
Eduardo Vilchez
César Pineda
Karina Moscoso
Augusto Huayta
Paolo Astorga

Grupo de poetas AEDOSMIL
Percy Hinostroza
Pedro Chung
Jorge Obando
VÍctor Bradio

Gracias por su asistencia.

Paracaídas Editores presenta CONTEMPLACIÓN DE LAS ESTACIONES de Juan Pablo Bustamante

Presentan:
Juan Pablo Mejía (editor)
Sonia Luz Carrillo
Héctor Ñaupari

Fecha: Jueves, 8 de abril.
Hora: 8:30 p.m.
Lugar: Bar Zela (Av. Nicolás de Piérola 961, frente a la Plaza San Martín.)

Sobre el libro:
"El espíritu de los poemas es trangresor y a la vez telúrico, es un espíritu de búsqueda y de juego, predomina una rica imaginería y un sentido unitario. El libro –de contemplación, de percepción, de apreciación de las estaciones, de arrebato- está hermosamente hilvanado: empieza donde acaba y acaba donde empieza, más allá del hastío, en ese punto ideal de la encrucijada: la clarividencia. Juan Pablo Bustamente debuta con talento y una voz propia y desconcertante: la del hombre que odia el fuego del sol. La del hombre que asocia la esperanza al frío y a la lluvia".
Antón Castro, escritor español.

"Hay disconformidad en la mirada de este transeúnte urbano, un malestar difuso que se expande desde el epígrafe que elige. Malestar que recorre los días y las estaciones con un breve refugio en el invierno. Lo primero que encuentro es la exposición, discretamente exasperada, de circunstancias cotidianas, como ese despertar con “el dolor de oídos” de una radio encendida. El malestar se resuelve en reclamos atenuados por un registro minucioso y en algunos momentos irónicos de “enfermedades a todo color”. El hablante de los textos proclama su odio al sol: “los amantes del clima invernal /y las ropas oscuras, /no le reconocemos mérito /a una piel bronceada”, y a la artificial frescura “de una lata de cerveza en el refrigerador”. No hay ocasión de regocijo por “los días de sol-reflejado-en-el-pavimento”. Hay horror al” fuego insoportable” y más aún a “los lúgubres habitantes en technicolor”. Versos que nos colocan rápidamente en la atmósfera de ciudad desde la que se poetiza. No es el curso natural de los días el origen del extendido malestar con el frágil refugio del invierno sino las circunstancias hostiles. Sus ‘meditaciones sobre la naturaleza urbana’ dictan estos textos de aparente sencillez y lejanía pero en los late una humana protesta, una cierta angustia apagada entre líneas".

Sonia Luz Carrillo, poeta.

Sobre el autor:
Juan Pablo Bustamante. (Callao, 1988). Estudia Comunicación Social en la UNMSM y se especializa en Producción Audiovisual. Guarda en un cajón las camisetas del fanzine Ventana de Emergencia, la web PrensaPeruana.com, Frecuencia Latina, la revista Ónice y la ONG RAPID LatinoAmérica. Fue seleccionado en el IV Concurso Nacional de Poesía "Prima Fermata Literaria 2008" y obtuvo el tercer puesto en el género cuento en los XIII Juegos Florares Universitarios - Universidad Ricardo Palma 2009. Textos suyos han sido publicados en plaquetas, blogs, fanzines y revistas impresas y electrónicas. Da señales de vida a través del blog Fuego de payaso

domingo, 4 de abril de 2010

UN ACERCAMIENTO A LA POESÍA JOVEN DEL PERÚ. Por Roger García Clavo

Algunos poetas de la Colección Piedra / Sangre.
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Grupo Literario Club de la Serpiente.
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Grupo Literario Letra en Llamas (UNE - La Cantuta).
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Grupo Literario Signos (Lambayeque).


UN ACERCAMIENTO A LA POESÍA JOVEN DEL PERÚ

Por Roger García Clavo

La palabra siempre aspira a ser algo más que una simple imagen, a llenar un espacio en blanco, a cautivar un oído o a ser sencillamente parte de un verso. La palabra es la contribución del hombre social con su camino de arriero, en pretender, hasta artificialmente ser feliz. ¿Qué puede ser la palabra en un poema en estos tiempos? ¿Qué puede significar una palabra en un verso en estos momentos personificados en la lucha individual e indiferente del dolor del otro? La palabra significa todo eso. La palabra es siempre joven, más cuando es poesía. Pero, ¿qué significa poesía en estos tiempos? donde el hambre y la miseria eliminan a más personas que en una guerra, oficialmente construida por estados aspirantes a imperios económicos. La poesía, aunque ocultándose de todas las desidias, está presente en todos los tiempos y será siempre joven porque brilla en su belleza y su propuesta. Ahí tienen, solo para citar algunos: Homero, Aristófanes, Sófocles, Dante, Machado, Guillén, Vallejo, Arguedas, Ciro Alegría, Heraud, Cortazar, Saramago, Borges, Verástegui, etc.

Para que una generación sea generación, supuestamente debe estar suscrita a un hecho trascendente, para que la realidad sociocultural responda; se da el caso de la Generación del 30 con el Grupo Primero de Mayo que se manifestó en la cultura proletaria de nuestro país teniendo como referente a César Vallejo; la Generación del 50, unificada a favor de las clases populares debido a las consecuencias favorables a la burguesía después de la Segunda Guerra mundial; la Generación del 60 con hechos como la Revolución Cubana, la sangrienta Guerra de Vietnam, la Guerrilla de Liberación Nacional de la cual participó Javier Heraud, etc; la Generación del 70 con el grupo Hora Zero; la Generación del 80 y 90 absorbidos por la Guerra interna de nuestro país y sus consecuencias que se evidencian hoy en sus diversas manifestaciones; aparecen grupos como Kloaka, Neón, Noble Katerva, etc. proponiendo la libertad total de la palabra, nutriéndose de la vertiente vanguardista; en todas las generaciones anteriores destacaron escritores de ambas orillas, pero a algunos la corriente los llevó prematuramente al alejarse oscuramente de la humildad, de la verdad, de la belleza y la denuncia (desde el plano del amor, el odio, la muerte, la naturaleza, etc).

La Generación del 2000 – 2010, está viviendo una nueva restauración de la democracia, opacada por el compadrazgo, la corrupción y la cuenta nueva. Pero a pesar de ello, se está encaminando a la defensa de nuestra cultura, se está acercando a las masas populares, sobre todo al obrero, a los campesinos de la sierra y la selva que se ven desprotegidos de un estado presuroso en vender sus tierras y expatriarlos sin sustento alguno. El hito o acontecimiento que unifica a esta generación es la crisis mundial, la vergonzosa caída del imperialismo, la utilización de excusas dañosas para invadir a los pueblos y el deseo lobezco por apropiarse de recursos naturales de los países en desarrollo; en el plano nacional, la horrenda masacre del 5 de junio del 2009 que tiene como responsable al gobierno de turno y las consecuencias de la crisis, remarcando el desempleo y la pobreza. Hechos que han hilvanado la conciencia de los jóvenes por una nueva escritura, una nueva forma de unidad gremial y una nueva actitud a favor de las comunidades del país. No quiero equivocarme de este sentimiento; pero sé que se convertirá en nuevo conflicto social a partir de las grandes protestas de los pueblos indígenas y no indígenas como consecuencia de la inseguridad y del etnocidio cultural; la falta de oportunidades en la ciudad, planteado por el gobierno como respuesta a la clase más adinerada, de los TLCs y de las transnacionales que intentan apropiarse de nuestro país. Todo esto es un motivo, un ladrillo necesario, para la nueva formación de una generación de artistas jóvenes.

Ese ladrillo, esa piedra necesaria, está en la poesía joven del Perú.

Nuestra generación está pasando por una nueva etapa, la etapa de la reconstrucción cultural en base a lo que esta sociedad nos proporciona y la poesía se sujeta a ella. Creo que podemos hacer la contradicción a autores que están detrás de nuestra generación, sobre todo a los que se bendicen desde un escritorio, olvidándose de la esencia de su palabra. Algunos escritores bastante conocidos, con diversos premios literarios, están sufriendo una osteoporosis intelectual, un ahuecamiento de posiciones debido al interés extranjero por su silencio de escritor famoso. Aunque muchos jóvenes, también languidecen en los pasillos de las universidades, leyendo y venerando lo que incluso los perjudica.
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Habrá tantas cosas que decir libremente porque estamos listos para afrontar el desvarío capitalista y neoliberal, que sin darnos cuenta (ya algunos lo percibimos) nos está dejando sin patas la mesa.

Podemos hablar de escritores agrupados y no agrupados, ya sea en sindicatos, universidades o de forma amical, muchos con libros editados y otros con poesías difundidas en revistas y plaquetas (publicadas a partir del año 2000).

Asimismo hablar de Miguel Ildefonso, Niko Velita Palacín, Denis Castañeda, Joan Viva, William González, Ricardo Ayllón, Jhon López Morales, Renato Pita Zilbert, Paolo Astorga, Bander Torres (Huamachuco), Cromwell Castillo Cabrejos (Motupe – Lambayeque), Jorge Alberto Flores (Junín), Raúl Heraud, Favio Álvarez Ojeda (Junín), José Jiménez Cruz (San Ignacio- Cajamarca), Percy Lúber Ipanaqué (Pucallpa), César Pineda Quilca, Walter Toscano (Chimbote), Charly Martínez Toledo, José Montesinos, Galileo Acerbo (Huacho), Giancarlo Huapaya, David Orlando del Águila (Tarapoto- San Martín), Eduardo Borjas, Wilver Moreno Tineo (Ayacucho), Julio Benavides Parra (los dieciocho anteriores incluidos en Colección de nueva poesía peruana Cuervo iluminado, febrero del 2010), Walter Villanueva, Miguel Ángel Malpartida, Jhon Ochoa, Marx Espinoza (Jauja), Artemio Julca, Jim Ramos, Joe Delgado, Jaime Bravo, Ariel Marzal (los cinco de Huancayo), Paul Guillén (Ica), Pedro Favarón, Diego Molina, José Carlos Salinas Granda, Victor Ruiz, Luis Cruz, José Agustín Haya de la Torre, Bruno Polack, , Diego Lazarte, Sergio Camacho, Navale Quiroz, Miguel Sanz Chung, y Alberto Valdivia (los trece incluidos en la colección Piedra Sangre por iniciativa del Centro Cultural de España y la Editorial Lustra, marzo del 2009, bajo la constante del hombre enfermo, del autoestima después de la guerra interna y el fin de la dictadura fujimorista), etc.

En las mujeres: Grabiela Santos (Huancayo), Elizabeth Ttito Curasi, Milagros Vara Céspedes (Canta), Anahí Vásquez-de-Velasco Zorrilla, Karina Moscoso, Gloria Dávila (Huanuco), Rocío Santillana, Nora Alarcón, Viviana Gómez, Milagros Chávez González, Alexandra Talavera (Puno), Alessandra Tenorio, Arianna Castañeda (Las dos incluidas en la colección Piedra Sangre), Denisse Vega, etc.

Todos los escritores y escritoras citados, conforman algunos grupos literarios con el afán de articular un lenguaje, aunque algunos con una plena individualización ascendente, sin hilos conductores, recurriendo a impostaciones o a la articulación de un lenguaje para remarcar el cansancio indiferente de una sociedad que está al borde del abismo y transmitirlo a través de la creación poética, como el poemario En el país de Gargantúa (Arteidea, febrero del 2010) de Niko Velita Palacín, que va ha poetizar utilizando la sátira verosímil sobre cómo “la pólvora estallaba en los distintos rostros del país”; o como el libro “Postpop” (Lustra Editores) de Luisa Fernanda Lindo, textos que circulan en torno a la violencia interna de los 80 y 90, vistos desde una orilla enrejada por la desconfianza en el otro.
Se va a tener al grupo literario cantuteño Letra en llamas, que van a autodefinirse como “un grupo de subversión literaria que tiene en sus consignas amedrentar a la indiferencia y al silencio creativo y cultural en el que estamos inmersos.” Todo una hazaña que se está consagrando con la nueva insurgencia poética de los jóvenes del Perú. Tenemos también al Grupo literario Signos integrado por: José Abad, Cromwell Castillo, César Boyd y Ronald Calle, grupo de poetas chiclayanos que asumen la libertad contradictoria del sistema, aquella máscara del yo de este mundo. El Grupo literario sanmarquino Club de la serpiente, cuyos integrantes David Jiménez, Frank Turlis Martínez, Gino Roldán, Henry Miranda, Manuel Vargas, Raúl Solís, Rubén Landeo y Wilver Moreno, proponen un lenguaje heterogéneo hacia el hastío colectivo del momento. Todos los grupos (que seguramente hay algunos por nombrar) muestran su carnaval, en relación al sistema sociocultural en que se desenvuelven.

Que esta etapa convulsiva de nuestro país, donde gobernantes se inspiran en un modelo capitalista en desuso, sea un motivo para que los jóvenes del Perú comprendan la dinámica social y política que nos toca vivir. Valoremos y leamos nuestro pasado para comprender nuestro presente. Leamos también a los invalorables para sustentar sus ideas equívocas de la nueva estructura de nuestra sociedad.

La nueva poesía debe aspirar al plano de la comprensión de nuestra realidad, con el pleno derecho a la libertad de creación y sin sentimentalismos de cementerio.
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Que en la bohemia se adjudique nuevos pensamientos a favor de los más necesitados de nuestro país y del mundo. Que la juventud rompa las puertas del soberano que se consagra el derecho al uso de la fuerza para defenderse. Que la juventud derrumbe todos los pretextos del poderoso y se haga una poesía de amor, de muerte, de injusticia, de odio, etc; signados a la libertad y a la esperanza. Que la poesía no esté absorbida necesariamente por una temática del tiempo, que se ajuste al verdadero sentimiento.
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Siempre será necesario escuchar voces quebrantando injusticias.