jueves, 1 de septiembre de 2011

Entrevista al Signo César Boyd Brenis – Por: Gerardo Carrillo


¿Qué es la poesía?

No creo poder definirla, ni lejanamente. Aunque detrás de la pregunta se esconden muchos misterios, y pensar en esos misterios resulta excitante, tanto como indagación, como aprendizaje del mundo interno, como curiosidad humana; más no como condición necesaria para que exista y alcance a los hombres. Por lo tanto, el testimonio más próximo de Poesía se encuentra en los que la escriben, en sus obras más antiguas y más nuevas, en la relación con sus conductas creativas y sus desparpajos. En todo ello es donde uno almacena indicios de algo que está allí, simplemente. A partir de esto, podemos darnos una idea de Poesía, tal vez una idea oscilante o hasta ininteligible.

¿Quién es un poeta?

Es un ser humano normal, aunque a veces no lo parezca. Conozco a muchos poetas interesantísimos en su forma de vivir o de actuar. Pero conozco también gente increíble en su vida —y en su forma de morir lentamente— que no ha escrito ni escribirá nunca un poema. No creo que el poeta tenga ciertas maneras características de vida, en el sentido práctico de la palabra. Más bien, en el sentido onírico, muchos a veces deliramos y nos creemos grandes cantantes, grandes mafiosos o grandes poetas. Dejemos que cada uno crea su mito: es divertido. Por mi parte, ser ingeniero agrícola o ser poeta me causan la misma sensación: sólo referencias.

¿Quién eres tú?

Siempre cuando he pensado en esa pregunta —que es una interrogante ontológica y, por ende, complejísima—, caigo en contradicciones hermosas, las cuales me hacen ver tan ignorante y tan feliz. Por ejemplo, si respondo a dicha pregunta diciendo que soy un hombre (a secas), se me puede estropear la respuesta increpándome a mí mismo que la pregunta no ha sido “¿cuál es tu género-especie?”. O, por otro lado, si contesto como un creyente y digo “soy hijo de Dios”; eso también me crea una dificultad cuando me corrijo diciendo que la pregunta no ha sido “¿quién es tu Padre?” (con “P” mayúscula). Y así, con cada respuesta que se dé, siempre hay algo con lo cual uno se enfrenta. Con todo ello, creo más bien que la trampa está en la pregunta misma, pues a priori se sabe que es imposible contestarla con independencia ontológica, dado que todos los que pueden formularla —es decir, los seres humanos— tenemos mucho en común, y esas semejanzas rompen cualquier lógica del ser en sí, porque querámoslo o no, nos parecemos tanto, pero tanto, que puede resultar hasta soberbio contestarla, aunque válida como punto de partida para una conversación.

¿En qué momento del día prefieres escribir?

No hay momento preferido: cuando viene el vendaval, hay que asumirlo.

¿Cómo describirías tu poesía?

Mi poesía intenta abarcar muchas temáticas, por lo cual puedo decir que es “diversa”. Y en el sentido de su fuerza discursiva, puedo expresar con sinceridad que muchos de los poemas de mis libros no me gustan, por lo cual diría que parte de ella es “poco atractiva”. Sin embargo, otras creaciones creo que han logrado algo que yo estaba buscando: la profundidad y la sencillez.

¿Qué es lo que más sueles observar?

Los pies femeninos.

¿En qué piensas constantemente?

En cómo digo las cosas al hablar.

¿A qué le temes? ¿Le temes a la muerte?

Le temo a la gente. Y antes le temía a la forma de morir, pero ya no.

¿Crees en Dios o en alguna fuerza superior creadora?

Sí, indudablemente.

¿Crees en la resurrección, la reencarnación o en cualquier otra forma de continuar tu existencia después de esta vida?

Sí.

¿Quiénes son tus influencias?

Me imagino que te refieres a influencias literarias. Y, pues, creo que aún no se agotan, siempre vienen nuevos autores para refrescarme el pensamiento. Y, por el contrario, autores que creí de gran influencia en mí, ya no los leo con tanta devoción. Es difícil determinar las influencias, mejor eso se lo dejo a los críticos.

¿Quiénes son tus escritores y filósofos favoritos?

Me gustan los pensamientos enrevesados de Sartre y de Pessoa. También me gusta la sencillez de Saramago para contar grandes historias. En fin, me gustan Leopoldo María Panero, Derek Walcott, Charles Bukowski, entre otros. Con respecto a los filósofos, no tengo favoritos; pues desde los presocráticos hasta los postmodernistas, todos parecen una sola masa importante para la formación de las ideologías y las conductas, ayudando siempre al hombre en reponerse de su insignificancia, sin conseguirlo.

¿Y a quiénes prefieres en música, cine, pintura u otra arte?

Cada vez que escucho “Claro de luna” de Beethoven, lloro. No sé si lo prefiero a él o a Vivaldi. Pues Vivaldi y sus “Cuatro estaciones” me hacen recordar mucho a mi niñez, que es la etapa de mi vida en donde encuentro más alegría, y en donde recuerdo a mi abuelo escuchando todo el tiempo a este maestro veneciano. ¡Hermosos momentos! Por otro lado, en el cine, Spielberg es el gran maestro, pues cuando trato de discernir su lenguaje cinematográfico, me topo con cada acertijo y con cada enlace de escenas —todo tan bien hecho— que sin duda alguna uno podría estar al verlo frente a un genio total. En la pintura, me atrae mucho Van Gogh: su forma de combinar los colores y la textura de sus pinceladas es sorprendente; eso pude notarlo en una página Web destinada a este genio de la pintura en donde se te facilita un sistema que simula una lupa, con el fin de ver hasta el mínimo detalle de su obra. Me quedé estupefacto. Y admiro mucho lo que hace Kseniya Simonova, una de las pocas representantes del llamado “arte en la arena”. Ella tiene trabajos excepcionales y emocionantes. Sin duda, el arte se abre paso día a día con nuevas manifestaciones, y eso no termina jamás.

¿A quiénes lees actualmente?

En este momento, leo temas de crítica y apreciación del arte, y a Lao-Tsé.

¿A quiénes relees?

A Pessoa y a Böll, siempre.

¿Quiénes son los mejores poetas y escritores en la historia de Lambayeque?

Lambayeque tiene más tradición de poetas que de escritores (narradores), por ello me quedaría con cinco poetas: Lora y Lora, Delgado Bravo, Nicanor de la Fuente, Juan Ramírez Ruiz y Ernesto Zumarán.

¿Cuál es el nivel actual de la poesía local?

El arte poético en la región está intentando abrirse camino. Digamos que, los menores de 35 años, tenemos una regularidad que debe seguir su marcha, hasta alcanzar algo de luz.

¿Qué opinas sobre la actividad cultural en Lambayeque?

Es muy activa. Pero lo que falta creo que es el público. Siempre se cuenta con poco público. Y aunque ya no debe sorprender, uno anhela que la participación de las personas sea más comprometida.

¿Te identificas o coincides con las ideas de algún político o partido?

No.

¿Crees que el poeta debe permanecer en su acción creadora o participar también ante los problemas de su sociedad?

Todos los seres humanos siempre participan en los problemas de su sociedad, aunque no lo sientan de ese modo o no lo formalicen. Se participa desde que alguien reclama a Electronorte por un excesivo costo del recibo de luz, o por el alza del azúcar o por cualquier situación similar. Incluso, en caso extremo, se participa no participando. Como se verá, los problemas de la sociedad no sólo están en lo que uno puede escribir sino en lo que uno vive diariamente. Es desde ahí donde cualquier ser humano, incluido el artista de cualquier índole, se desarrolla y se abre paso. Claro que otro asunto es entrar en política y sistematizar una participación haciendo leyes u obras. Eso depende de cada uno, y no es nada despreciable; pues si no abría políticos, ¿quién haría ese trabajo? Siempre hay alguien a quien se le debe reclamar, y por supuesto que el político no nos hace ningún favor, pues se le paga por ello. En ese aspecto, el poeta tiene la libertad de accionar o no en ese campo. Sin embargo, los temas de la creación pueden ir por otro lado que no sea exclusivamente el reclamo, la pugna o la fiscalización social. Como ya lo refirió Eduardo Galeano, más vale leer una buena novela de aventuras que una pésima novela de huelgas. En fin, creo que la gran novela de huelgas aún no se ha escrito, pero puede hacerse. Y si no se hace, igual; pues las luchas sociales y vivenciales siempre continuarán, así la literatura no las haya plasmado. ¡A seguir nomás!


Algunos poemas de César Boyd:


Lady Chatterley
(Heterónimos frente al espejo - 2006)

Si por los andenes de la ciudad cayera nieve
habría camino en las palabras y la villa,
camino inexacto entre la nieve y el refugio
de los amantes que somos.
Iría con un refrán al modo del que anda:
corazón seducido, cuerpo esclavo.
Te hallaría fumando en el cenáculo
con nóminas de humo entre tus gestos.
Y en ese secreto de encontrarte, Lady Chatterley,
me hablarías de un Clifford sin silueta,
sin su sombra siquiera en la pared.
Habría una canción de Serrat en el fondo del viento.
Creeríamos en lo angosto de los ojos
cuando culpamos al pecado,
cuando nuestros espíritus no retornan por sus carnes.
Si al encontrarte y sentir que no sueñas
confiaría en tus pasos hasta mí
y con otra canción de Serrat se iniciaría tu sueño
tan blando como la nieve a tus espaldas.
Así oscilaríamos los besos en la hora portentosa
dejando el rastro lejos de las calles,
lejos la vida normal esparcida en nuestros cuerpos
para tratar de completar lo incompletable.


Crimen concedido
(Persistencia del alarido - 2010)

Tu ventaja es que no estás en mis sueños
para poder matarte:
apareces siempre tan cerca de lo permitido.

Mi búsqueda se basa en soñarme solo,
en no ensuciar mi mano que te espera.

Ah, no puedo fracasar despierto
ni despertar sin nada:

Debo asignarte una pesadilla
y deslizarme insomne hasta pasar los ojos
por lo desangrado
y quedarme inmóvil como en el peor sueño,
donde mi ira te inventa,
te mantiene lista,
para que tu perdición purifique
estas paredes de nada y de tiempo,
esta cortina de sangre y ausencia.


Consecuencias
(La misa del yo insaciable - Inédito)

La destrucción es un proceso.
Uno comienza de muy niño
Rompiendo en llanto.
Y continúa,
Dejando el seno materno
Por otro
Que te asfixia.
Y continúa, viendo morir
A los más viejos:
Viendo la muerte de la historia.
La destrucción es un proceso
A veces de poetas que
Deseando su libertad
Intentan ser sublimes
Cada vez menos.
Y con plena conciencia,
Arriesgan la vida
Por un amamantamiento de mundos


César Boyd Brenis (Ferreñafe, 1981):

Licenciado en Educación. Colaborador ocasional del diario La Industria de Chiclayo. Miembro fundador del Grupo Literario Signos. Ha sido premiado desde 2003 hasta 2011 en distintos concursos de poesía, cuento, ensayo, epístola y dramaturgia. Ha publicado Mocedades poéticas (2001), Heterónimos frente al espejo (2006) —poemario incluido en el libro “Signos”—, De lo profano y lo inédito (2008) —drama incluido en el libro "Nueva Dramaturgia Lambayecana"— , Persistencia del alarido (2010) —poemario incluido en el libro “Demolición de los reinos”— y Un legado de Sipán (2011) —cuento incluido en el libro XI Concurso Juvenil de Cuento —. Tiene inédito el poemario La misa del yo insaciable.

16-08-2011
Fuente: http://www.locheros.com/