Crónica sobre el cuarto “CICLÓN DE POESÍA” en la ciudad de Chiclayo – Por: Harold Castillo Peralta

Posted by SIGNOS On miércoles 12 de octubre de 2011 2 comentarios


Sopló fuerte, y por cuarta vez, el “Ciclón de Poesía” en Chiclayo; recital que se ha consolidado como todo un acontecimiento en la actividad literaria de la región Lambayeque. Excelsa iniciativa que lleva la firma de dos destacados poetas y amigos: Matilde Granados y Juan José Soto, notables gestores culturales en estas cálidas tierras del norte.

A las 6:30 de la tarde fue la cita, el pasado 01 de octubre, en las instalaciones del “Café 900” –Palais Concert lambayecano–, acogedor establecimiento situado en la calle Manuel María Ízaga 900.



En la foto: Matilde Granados, Ernesto Facho y Juan José Soto.


Como no podía ser de otro modo, SIGNOS estuvo presente. Nuestros compañeros José Abad y Ernesto Facho participaron en la lectura, junto a dos abanderadas del talento: la propia Matilde Granados y Karina Bocanegra Salcedo.

Marcando la pauta del programa estuvo presto Juan José Soto, con su cordialidad acostumbrada, secundado por Fernando Odiaga en la crítica y comentarios.



SIGNOS: Harold, Marcos, Ernesto, Gustavo y César.


Hablando de los poetas participantes, comentaré, por ejemplo, que de Matilde Granados se destacó su cualidad puntual y profunda, con una poesía liberada de ambages y subterfugios, capaz de condensar en versos breves una inmensidad de sensaciones armonizadas, muchas veces, con la nostalgia, la ternura, expectativas y desencantos de su propio mundo interior, de su ávida preeminencia vital. Matilde es autora del poemario “Para oír el solfeo exiguo de mi cuerpo”, publicado en el año 2007.

Otra importante poeta que avivó los vientos del Ciclón fue Karina Bocanegra, la autora de “Rain” (poemario en inglés) y “Prosternación” (nouvelle), ambas obras publicadas en el año 2010. Sobre su poesía puedo decir que resultó favorablemente provocadora, abastecida de incisivos simbolismos. Sus versos suelen encontrarse, en ocasiones, ataviados con esa sustancia vertiginosa, súbita, de sueño inquietante y revelador.


César Boyd, leyendo los poemas de José Abad.


La poesía de José Abad es ampliamente conocida por todos, siempre nutrida de esa particularidad que le otorga el pesimismo y la imprecación tormentosa de la rutina, de la inquietud existencial y de la voluntad inútil. Rasgos que aparecen perfilados con mayor notoriedad en su más reciente poemario “Los últimos días de Caín”, publicado en el año 2010.

Sobre Ernesto Facho, el benjamín de SIGNOS, no creo exagerar en elogios cuando resalto la contundencia en su trabajo poético. Lo que habla muy bien de su juventud, pues se tiene la noción equivocada de que a mayor edad, mayor es también la calidad y madurez para poder escribir. Nada más alejado de la realidad. La poesía de Facho es tan elaborada que su principal característica es conquistar, mediante un lenguaje depurado, la virtud experimental. Es decir, dar el siguiente paso, sin conformismos, hacia un sinnúmero de posibilidades que él mismo amalgama como un certero creador.



SIGNOS al lado de Juan José Soto, Karina Bocanegra y Fernando Odiaga.


En honor a la verdad, y de corazón, un especial agradecimiento de parte de SIGNOS por tan magno acontecimiento literario. Gracias a Matilde y a Juan José, y a todos los que hicieron posible la realización de este evento gratificante, que nos hermana y seguirá hermanado en sus ediciones futuras, siempre con sus vientos de poesía y confraternidad literaria.

2 comentarios:

el cielo soy yo dijo...

es una linda sorpresa. Gracias Harold.
Maty

SIGNOS dijo...

De nada Maty... Me alegra que les haya gustado... Saludos.